sábado, 12 de septiembre de 2015

La máquina del tiempo

La máquina del tiempo






De chico me atrapaban las historias de ciencia ficción, viajes espaciales, futuros posibles y creaciones inimaginables. Para mí, la más fascinante de todas siempre fue la máquina del tiempo, las había de todos los tipos y formas; y cada historia planteaba como sería viajar en el tiempo, cambiar algo, crear paradojas, me llevaban a pensar como sería una realidad sin la linealidad temporal de pasado, presente y futuro.

En esa edad donde la fantasía y realidad conviven, soñaba despierto la posibilidad de encontrarme con un viajero del tiempo y vivir algún tipo de aventura asombrosa.

El tiempo pasó, el niño se convirtió en un niño interior y la fantasía en un recuerdo a lo lejano. Por ese entonces mi vida era normal entiendo, no tenía nada de ficción u asombro, aun así siempre seguí pensando en el viaje en el tiempo, pensando… hasta que todo cambio.

Mi descubrimiento modifico todo, lo imposible se hizo posible. Al principio fue una intuición, una chispa encendida que poco a poco fue cobrando fuerza, y  claro, siempre había estado allí, pero todo lo que se me había enseñado, todo lo que había aprendido me decía que no era posible, así lo creí, es sorprendente como una idea colectiva crea realidad, pero fue a través de una idea que me traslade de ese colectivo y entonces… ¡Descubrí el viaje en el tiempo!!!

-¿Escéptico? Deje que le cuente, no lo invente, ¡lo descubrí!!! viajar en el tiempo es una capacidad innata de las personas, pero mientras no tenemos conciencia de ello, la desconocemos, usted por lo que veo desconoce la suya.
Creo que las películas de ficción nos jugaron una mala pasada, tanto ver maquinas del tiempo que entendemos que se necesitaba de una,  y así el intelecto se enfoca en construir una, en poner la solución fuera de uno, vaya trampa.

-¿Le cuesta entender? Sé que puede ser mucho para digerir de golpe, creo que si escucha mi método podrá luego reconocer su  propia capacidad de viajar en el tiempo.

Lo primero que hay que hacer es detectar a otros viajeros, es más fácil cuando sus viajes son por un lapso sostenido, la ausencia los delata. Vasta detectar uno para luego verlos a todos y con práctica hasta los más sutiles, hecho esto uno toma conciencia de sí mismo y comienza a viajar a voluntad, sea en compañía o en solitario.

Esto puede ayudar, le describo tipos de viajeros para que entrene su percepción, están los viajeros al pasado, muchos viven allí, unos por nostalgia añorando esa época que consideran de oro. Otros viven en el pasado por el rencor, resintiendo esa época de dolor, “re” es un prefijo de repetición, por eso resentir significa, volver a sentir lo que necesariamente ya paso, es contradictoria voluntariamente aferrarse al dolor, pero sucede y para muchos es un viaje sin vuelta, otro tipo curioso son los viajeros que desdoblan dimensiones y viven en un pasado que nunca sucedió.

Están también los viajeros al futuro, sienten a gusto vivir en una ansiedad constante, en el mañana, ese mismo que nunca llega, se mueven como rayos en un frenesí constante, se están yendo de una época antes de llegar.

-¿Qué por donde he estado? Yo he tenido viajes de todos los tipos y tengo mis conclusiones, usted ya sacará las suyas, lo que puedo decirle hoy es que cuando mi época presente no resultaba lo atractiva que deseaba, viajaba al pasado o al futuro en un instante. –Sí, en un instante, porque no hay maletas que preparar, cuando se viaja no puede llevar ni traer nada, no se confunda, quienes creen que pueden traer algo del pasado solo están llevando consigo a los demás a esa época.

Lo que entendí con el tiempo es que no todos eran viajes de placer, a veces huía, y cada vez que lo hacía perdía la oportunidad de hacer algo para cambiar aquello que me pesaba, me convertía en un nómada errante carente de destino o sentido, embarcado en viajes que llevan a ningún lado. A veces nos perdemos para encontrarnos, otras nos perdemos para evitar el encuentro.

Hay viajes de ida y otros de huida, cuando las circunstancias nos superan hacemos los segundos, pero hay que tener cuidado de no confundirlos y saber la medida justa y necesaria.

Hoy por hoy, de tanto en tanto pierdo la brújula y tengo que revisar hacia donde me dirijo, procuró si visito al pasad que sea para refrescar un conocimiento, sanar una experiencia, perdonar y también visitar fugazmente a quienes ya no están, fugaz porque ya habrá tiempo de sobra para un reencuentro.

Cuando viajo al futuro busco información para proyectarme y elaborar mi hoja de ruta.

Trato de viajar lo justo y necesario, porque el hecho de poder viajar en el tiempo no significa el tener todo el tiempo del mundo, este sigue pasando y las oportunidades y experiencias se viven en el presente.

El presente, es como un plato recién servido, puedes devorarlo en ansiedad, compararlo con anteriores y no permitir que te sacie, o paladear sus sabores en un fugaz devenir y disfrutarlo como es.

Lo bueno del pasado, es que ya ha pasado. Si lo que paso fue bueno es porque hubo un Hoy donde sucedió, entonces hoy es una oportunidad para que suceda algo genial. Tu pasado es tu maestro, el futuro tu motivación, el presente es donde está la acción. Buen viaje.


Manuel Carral.-

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