martes, 24 de noviembre de 2015

Soy lo que soy


Soy lo que soy.


¿Quien soy? ¿Que soy? ¿Que voy a ser cuando sea grande? No siempre hay una respuesta clara o univoca a estas preguntas ¿Porque? porque a veces uno se confunde, se deja formar por la opinión de los demás, que bien o mal intencionados siempre van a opinar.

¿Uno es lo que los demás ven en uno, o lo que uno ve de si mismo? Hay distintas perspectivas y miradas sobre un mismo objeto de estudio, entonces quizás simplemente uno es lo que es y eso de ser descrito se conforma de  percepciones propias y ajenas. Las percepciones nos informan, y nos dan forma, nos definen, pero no nos determinan. 

¿Somos nuestras circunstancias? ¿Somos lo que nos toco vivir? ¿Somos lo vivido o el relato que nos contamos de lo vivido? 

También están nuestras tendencias, nuestras repeticiones constantes de hábitos y costumbres, estas nos definen, nuestra tendencia, sea buena o mala, nos define, pero nos determina.

Hay diversas variables que definen nuestra identidad, pero no nos determinan, nosotros mismos somos los únicos que podemos auto-determinarnos.

Podemos confundirnos, atender intereses ajenos, perdernos en el otro alejándonos de uno mismo. Cuando hacemos esto, dejamos de ser nosotros, y pasamos a ser una mera imagen de una persona, una carcasa que cumple expectativas ajenas, ¿Hay lugar para uno en ese contexto? ¿Cual es el precio que pagamos?

Responder quien es Uno, estando abrumado, confundido, pensando en la opinión de los demás puede ser difícil, la falta de respuesta es la que alimenta esa bruma, esa confusión, sin embargo la respuesta esta siempre presente, dentro de uno mismo, porque esa respuesta es inescindible de quien pregunta, y aguardará hasta que decidamos remover el bullicio para escucharnos. 

A veces, para escuchar mejor, tomamos distancia de los ámbitos que nos definen, de las voces que nos definen, de los hábitos que nos definen, nos damos la posibilidad de volver a escuchar nuestra propia voz.

¿Quien soy? Soy mi voz, soy lo que tengo para decir, el impulso que nace de mi, mi ser necesita de un espacio, darse el lugar para emerger, para autodeterminarse, para convertirnos en la respuesta que ya no pide interrogantes.


Manuel Carral.

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